Carta a Gita Mandir Trust: Todas las entidades vivientes somos una familia


Calcuta, 1 setiembre 1949

Secretario
Sri Gita Mandir Trust,
Gita Mandir Road
Ahmedabad.

Estimado Señor,

Estoy muy agradecido por transmitirme de manera tan amable las bendiciones del Reverendo Swamiji 108 Sri
Srimad Vidyanandji Maharaja.

Estoy muy complacido de saber que su programa para la prédica en los países extranjeros, todavía está bajo consideración. Le presento aquí mis perspectivas misioneras con respecto a predicar Bhagavad-gita y estaré complacido de conocer la reacción de su sociedad con respecto a mis opiniones:

Considero que una solución práctica al malestar mundial yace en el mensaje trascendental de Sri Kṛṣṇa la Personalidad de Dios como fue dado por Él recientemente en el Bhagavad-gita.

En este sagrado discurso filosófico el Señor Supremo se declara a Sí Mismo como el padre procreador, quien impregna las semillas de las entidades vivientes en el vientre de la madre naturaleza quien a su vez da nacimiento a todas las variedades de entidades vivientes o especies. Así que la sencilla verdad es que el Dios Supremo es el Padre, la naturaleza material es la madre y todas las entidades vivientes son tantos hijos del Dios Padre todopoderoso, y de la madre naturaleza. Todo el arreglo es justamente un grupo familiar, y nos deberíamos de preguntar porqué hay tantas anomalías en esta gran grupo familiar universal.

La respuesta a esto también se da en el Bhagavad-gita. Se dice que hay dos clases de hombres en la creación. Una clase es llamada los devas (santos) y la otra clase es llamada los asura (demoníacos o ateos). Como hijos del Padre Supremo Dios todopoderoso, todas las entidades vivientes tienen su independencia respectiva. Uno puede utilizar esta independencia, que es un regalo de Dios, apropiada o inapropiadamente.

Cuando una entidad viviente inapropiadamente utiliza esta independencia dada por Dios y aplica tal independencia para la gratificación de los sentidos sin cumplir el deseo o el plan de Dios, inmediatamente desarrolla las cualidades demoníacas en contacto con la Energía Ilusoria del Señor y se convierte en un verdadero asura. Pero quien no mal utiliza la independencia divina y no se dedica a sí mismo en el acto de gratificar los sentidos pero realiza el plan del Señor, sigue siendo un deva o santo. En este acto de gratificación de los sentidos los hijos asuras del Señor olvidan el plan de Dios y por lo tanto tratan de explotar el estado del Señor para su propio beneficio que algunas veces es centralizado y algunas veces extendido. Los semidioses o los hijos santos del Señor no actúan de esta manera y por lo tanto se distinguen de los asuras.

La madre naturaleza o, la energía material del Señor es, como debería ser naturalmente, la amante más fiel del Señor. Ella no tolera los motivos de explotación de Sus hijos asuras y por eso tiene que asumir el rol de Daiva Maya y toma inmediatamente Su terrible tridente y asesta el arma en contra del mismo corazón del asura aunque sea su propio hijo. El asura está así sujeto a las tres clases de miserias y esto se realiza de acuerdo al plan del Señor. La madre naturaleza, castiga por lo tanto a sus hijos desobedientes con el fin de llevarlos al camino correcto de cumplir con el plan del Señor. Este proceso de castigo es necesario para el beneficio de tanto los asuras y los semidioses. Tal proceso re-establece el plan del Señor. Los asuras sin embargo cuando comienzan a actuar según el plan del Señor, inmediatamente se vuelven un Dios. Cuando el asura se vuelve un Dios la enojada madre naturaleza se tranquiliza.

[Página faltante]

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Traducida por Arjuna Vhalaba dāsa (GPS) - Costa Rica
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